El otro día, en un restaurante de Almería, había un hombre delante de la cocina que no hacía nada. Solo miraba a los comensales. Me pudo la curiosidad y pregunté quién era.
El jefe de cocina. ¿Y qué hacía allí? La respuesta me encantó. Desde la cocina no podemos ver la cara de los clientes cuando prueban los platos, nosotros los camareros tampoco vamos muy deprisa
Él sale para ver la cara de los comensales al probar los platos. Genial
Inmediatamente pensé en algo que cuento en mis cursos de negociación, subirse al balcón. Cuando en una negociación van dos personas, una negocia y la otra observa. Mientras uno está pendiente de qué decir y cómo responder, el otro ve las miradas, los gestos, los silencios y las reacciones. Y esa información puede valer mucho. A veces estamos tan pendientes de hablar que se nos olvida observar. De vez en cuando hay que subirse al balcón. Estrategia japonesa
Por cierto el curso en Almería fantástico, nos vemos el 27 de octubre en Gran Canaria
