EDN – Escuela de Negocios Inmobiliarios

Cómo fijar el precio ideal de un inmueble: estrategia, análisis y revisión constante

Fijar el precio correcto de un inmueble es una de las decisiones más determinantes para conseguir una venta exitosa. No se trata solo de asignar una cifra atractiva, sino de diseñar una estrategia basada en datos reales, en la evolución del mercado y en el comportamiento de la oferta y la demanda en la zona. A continuación, te explicamos cómo establecer una valoración profesional y orientada a maximizar resultados.

Un rango de valoración claro y fundamentado

Toda valoración inmobiliaria debe situarse dentro de un rango bien definido. Este rango se establece tomando como referencia dos elementos clave:

1. Valor máximo:
Es el precio más alto al que podría aspirar el inmueble según la oferta actual. Se determina analizando viviendas comparables que se encuentran ahora mismo en el mercado, prestando atención a su estado, ubicación, características y tiempo de exposición.

2. Valor mínimo:
Se obtiene a partir de herramientas de valoración fiables y datos contrastados que permiten conocer el comportamiento real del mercado. Sirve como base sólida para evitar sobrevaloraciones que perjudiquen la comercialización.

Este rango no solo aporta claridad, sino que también ayuda al propietario a entender las posibilidades reales de venta con una base objetiva.

Dos precios estratégicos para presentar al propietario

A la hora de comunicar la valoración, es recomendable ofrecer dos precios diferenciados que respondan a estrategias distintas:

• Precio optimista de salida
Es una cifra ambiciosa, diseñada para iniciar la comercialización aprovechando el impulso inicial. Permite atraer a compradores que buscan novedades y explorar el techo real del mercado.

• Precio recomendado
Es el precio más ajustado a los datos técnicos y al comportamiento actual de la oferta y la demanda. Representa la opción con mayores probabilidades de generar interés y obtener visitas desde el primer momento.

Esta doble propuesta aporta flexibilidad y transparencia, además de facilitar la toma de decisiones al propietario.

Una estrategia dinámica: revisión a los 30 días

La fijación del precio no es un proceso estático. Una estrategia profesional debe incluir una revisión obligatoria a los 30 días de comercialización. Durante este periodo inicial se analiza:

En función de estos indicadores, se ajustará el precio para mantener la competitividad y maximizar las posibilidades de venta. Adaptarse a tiempo puede marcar la diferencia entre vender bien o prolongar la comercialización innecesariamente.

Conclusión

Establecer el precio ideal de un inmueble requiere datos, estrategia y capacidad de adaptación. Con un rango de valoración claro, dos precios bien definidos y una revisión estratégica a los 30 días, se garantiza una comercialización más eficaz, transparente y orientada a obtener el mejor resultado posible.

Una buena valoración no solo fija un precio: construye el camino hacia una venta exitosa.

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